Hoy como estoy en mi casa de vacaciones "forzadas" en vez de ponerme a estudiar la oposición, busco cualquier excusa para no ponerme, jejejeje, pues mi madre y yo hemos estado haciendo "limpieza"...

Cuanto trasto, cuantos recuerdos también...Han empezado a salir cosas del colegio de mis hermanos y mias, ropa de hace años, juegos, de todo, vamos...He de reconocer que hay muchas cosas que da pena tirar, pero poco a poco, pues eso, renovarse o morir...¿Por qué nos aferramos tanto a las cosas?

Ahora lo que me está empezando a pasar es que aparecen nuevos "trastos" a los que hay que hacer sitio: el "ajuar". Cuando era pequeña, tenía ya algunas cosas, mi madre y mis abuelas siempre me han ido comprando cosillas: algún juego de toallas, de sábanas, algún mantel, paños de cocina...

Pero ultimamente, les ha dado por regalarme cosas para la "futura casa", es decir que los regalos de navidad, pues han sido: una vajilla, juegos de café, utensilios varios de cocina, más toallas (tengo colección...) y cosas así...

Y cuando yo digo que para que quiero tanto si todavía no tengo ni casa, me dicen: "ya verás como luego lo agradeces..."

El caso es que se tiran "trastos" pero aparecen otros nuevos, parece que tuvieramos el "síndrome de Diógenes"...